La alegría

“Intentemos desentrañar en qué consiste una intensidad creciente de alegría o tristeza en los casos excepcionales en que no interviene ningún síntoma físico. La alegría interior tampoco es, igual que la pasión, un hecho psicológico aislado que ocupe primero un rincón del alma y gane poco a poco más lugar. En su grado más bajo, se parece bastante a una orientación de nuestros estados de conciencia en el sentido del porvenir. Luego, como si esta atracción disminuyera su gravedad, nuestras ideas y nuestras sensaciones se suceden con mayor rapidez; nuestros movimientos no nos cuestan ya el mismo esfuerzo. En fin, en la alegría extrema, nuestras percepciones y nuestros recuerdos adquieren una indefinible cualidad, comparable a un calor o a una luz, y tan nueva, que en ciertos momentos, volviendo sobre nosotros mismo, experimentamos como una nueva sorpresa de ser.”

Henri Bergson

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