La gracia

“Consideremos el más simple de ellos, el sentimiento de la gracia. Primero no es más que la percepción de una cierta soltura, de una cierta facilidad en los movimientos exteriores. Y como los movimientos fáciles son aquellos que se preparan unos a otros, terminamos por encontrar una soltura superior en los movimientos que se hacían prever, en las actitudes presentes en que están indicadas y como preformadas las actitudes por venir. Si los movimientos bruscos carecen de gracia es porque cada uno de ellos se basta a sí mismo y no anuncia a los nuevos que van a seguirle. Si la gracia prefiere las curvas a las líneas quebradas, es que la línea curva cambia de dirección en todo momento, pero cada nueva dirección estaba indicada en la que la precedía. La percepción de una facilidad para moverse viene a fundarse aquí, pues, en el placer depara en cierto modo la marcha del tiempo y detener el provenir en el presente.”

Henri Bergson

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