Humanismo y Técnica

“No tengo tiempo ni es esta la ocasión de comprobar históricamente aquella tesis. Mas es lo cierto que con el imperativa de ‘seguir la naturaleza’, tan caro a los estoicos, nos desviamos del verdadero mandato divino según el cual el hombre es el ser que emerge de la naturaleza y la supera. Sobreponerse a la vida natural es el anhelo de toda ética y de toda religiosidad, en suma, de toda cultura propiamente humana. (…)

Pero al mismo tiempo se advierte que esta misma realización del hombre es su posible destrucción. Y se habla entonces, con toda lógica, dado el punto de partida, que el progreso humano e una contradicción insoluble, un callejón sin salida, una aporía. (…)

Sin embargo, dos maneras se han hallado en la historia para contrarrestar la naturaleza: ‘a la naturaleza se la somete obedeciéndola‘ (…). Existe una segunda manera de enfrentarse a ella y de oponerse a su fatalidad… El hombre podía colocarse por encima de la fatalidad natural, porque es además espíritu y porque las potencias del espíritu pertenecen a un mundo distinto y distante del gobernado por la leyes del cosmos. (…)

Hay otra misión del conocimiento de más alta dignidad,… es ‘una finalidad sin fin‘.

Ya es un lugar común que la prosperidad económica no sólo no es la causa de la ideas, sino que ciertas ideas han hecho posible justamente esa inmensa riqueza de que disfrutan algunos países. (…)

Combatir el especialísimo no equivale a rechazar las especialización. Profundizar en una región del saber, ser en ella seguros y firmes, cultivarla con pasión y si se quiere con obsesión. Pero como el hombre es también un ser personal, ha de cultivarse él mismo como una obra de arte. No puede ser sacrificado el individuo, la persona individual, ya que de lo contrario sólo concluiremos por hacer de la sabiduría y de la ciencia un inmenso cuartel de esclavos. (…)

Pero el conocimiento no lo es todo. Sólo cuando se conjuga con todas las restantes potencias del espíritu, el saber resulta soportable. Una vida sacrificada ante el conocimiento no es una vida total; y puede decires que ese saber mismo se ha frustrado, que se ja perdido para él lo mejor de su esencia, pues como ha dicho Hegel, ‘el saber no sólo se conoce a sí mismo, sino que conoce también lo negativo de sí mismo o su límite. Saber su límite quiere decir, saber inmolarse‘.”

Cayetano Betancur

 

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