Conversación con mi peluquero

A. Y tu, a qué te dedicas?
B. Pues… soy investigador.
A. Privado?
B. No, científico.
A. Ah.. ya veo.. Y qué estudias?
B. Mmm.. Trabajo en un laboratorio de neuro-biología..
A. Yo tengo un colega que estudia eso de las particulas genéticas esas!
B. Nosotros estudiamos el cerebro de la mosca.
A. No jodas!
B. …
A. Que flipe, tío!
B. Sí, es muy interesante.
A. Sí, sí.. muy chulo. Oye, y eso para qué sirve?
B. Para..
A. Me refiero a que si vas a curar el cáncer o algo así.
B. Pues, la verdad, es que eso es muy complicado.
A. Al menos habrás encontrado algún remedio para que las moscas dejen de tocar los huevos, no?
B. Pues no. No me dedico a eso. Estudio su cerebro y su comportamiento.
A. Y.. cuanto tiempo vive una mosca.
B. La que yo estudio, la mosca de la fruta, unas 4 semanas.
A. Y un mosquito?
B. Pues, no lo sé.
A. Pero lo que haces tiene que tener alguna utilidad para el hombre.
B. Si la tiene, está todavía muy lejos y por llegar.
A. Me refiero a algo útil. Algo que sirva.
B. Que sirva a quién?
A. ¿?
B. Mira, sinceramente, estudiamos por el simple hecho de saber más.
A. Ya, claro. Yo tengo un primo que sabe un huevo de electrónica y me arregló un enchufe.
B. Ahá.
A. Supongo que al final algo haréis con lo que encontréis.
B. Bueno, resulta que no todo en esta vida es vender (ni comprar).
A. Pero entonces, estudias o trabajas?
B. Estudiar es mi trabajo.
A. Ya… Claro… Bueno, ya estamos. Son 15 euros.
B. Gracias, me has dejado muy bien.
A. De nada. Hasta pronto.
B. Adeu. Bon dia.
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